Vale.
Hoy no traigo un prompt.
Hoy traigo algo mejor.
Una de las funcionalidades menos utilizadas de ChatGPT.
Se llaman “GPTs Personalizados”.
Lo sé, el nombre es terrible.
¿En qué consiste?
En una especie de versión hiperespecializada de ChatGPT para una tarea concreta.
Te juro que no entiendo por qué no se conocen más…
Es verdad que el Marketing es terrible.
Google los llama “Gems” (algo así como “gemas o piedas preciosas”) y la verdad es que me parece bastante mejor idea que llamarles “Googles” que es lo que han hecho los otros…
En fin. Que el nombre da igual.
Que este fin de semana creé un GPT HIPERESPECIALIZADO en resolver consultas sobre DEONTOLOGÍA PROFESIONAL (para abogados españoles, eso sí. Sorry LATAM, os lo compensaré).
Funciona sencillo, le preguntas si tal o cual cosa puede hacerse y se pone a pensar un par de minutos para volver con una respuesta bastante rigurosa. Ojo, no un tocho infumable, sino que debería ser bastante precisa.
Algo como:
“¿Puedo usar en mi web un testimonio de un cliente con su nombre y caso?”
Debería citar EGAE 20.2.a (secreto) + LGP/LCD + solución: autorización expresa, prudencia.
¿Por qué?
Porque entre la documentación de cabecera se encuentra normativa española, europea y jurisprudencia.
Y cada vez que va a contestarte se la “lee a fondo” toda entera.
Así que te cita fuentes para mayor tranquilidad.
El GPT es útil, pero lo verdaderamente acojonante es crear los tuyos propios.
La recomendación de hoy es: trastead con ellos y vais a flipar.
Crear uno (sobre todo crearlo bien) tiene algo más de miga, pero tampoco es ingeniería aeronáutica.
Ya lo explicaré más adelante. O no. Yo qué sé…
Mañana más.
