Vale.
En diciembre te hice ghosting.
No fue elegante.
Pero afrontémoslo.
Yo no tenía ganas de escribir y para ti la aplicación de la IA en tu trabajo legal probablemente era menos entretenida que discutir con tu cuñado en nochevieja sobre el vestido de la Pedroche…
Así que nos felicitamos el año y hacemos como si nada hubiera pasado.
La cuestión.
Este año voy a empezar jugándomela.
¿Cómo?
Te voy a hablar del futuro.
Voy a dar 10 predicciones de cómo creo que va a ir la IA legal en 2026.
Y si a finales de 2026 acierto 2 o 3 pues te ríes o te desapuntas de mi newsletter, ya depende de lo en serio que te tomes las cosas.
Vamos a ello:
La IA dejará de ser experimento y se convertirá en rutina. Borradores de contratos, revisiones de documentos, búsquedas de jurisprudencia... el 90% de los despachos grandes y medianos usará IA para esto. No será ventaja competitiva. Será supervivencia.
Habrá menos juniors y más perfiles técnicos. La mitad de los grandes despachos frenarán la contratación de recién graduados. Lo que buscarán: gente que sepa programar o, al menos, dar instrucciones a la IA y entender qué hace. El abogado que solo sepa Derecho empezará a quedarse corto.
Las asesorías jurídicas de empresa se lo traerán a casa. Gestión de contratos, filtrado de consultas, búsquedas legales básicas... un tercio de los departamentos jurídicos hará internamente lo que antes mandaba fuera. Con IA, les saldrá más barato y más rápido.
El modelo de hora facturable empezará a crujir. Hoy el 90% del gasto legal se cobra por horas. El problema: si una revisión de contrato que antes llevaba 3 horas pasa a hacerse en 30 minutos con IA, habrá dos opciones. O cobrar las mismas 3 horas (y rezar para que el cliente no se entere), o cobrar 30 minutos (y ver cómo los ingresos caen en picado). Los clientes corporativos, que también usarán IA, sabrán perfectamente cuánto tiempo llevará cada tarea. Y empezarán a exigir tarifas planas o por resultado. El despacho que no sepa adaptarse perderá clientes frente al que ofrezca precio cerrado y entrega rápida.
Proliferación de políticas. El 95% de los despachos tendrá política de IA por escrito: qué herramientas se podrán usar, con qué datos, quién autorizará. Prácticas como usar ChatGPT gratuito comenzarán a verse como la barbaridad que son. Instancias privadas o soluciones con cumplimiento normativo comenzarán a ser el estándar en la práctica.
Los modelos generalistas recortarán distancia, los especializados jugarán otra baza. ChatGPT, Claude o Gemini se acercarán en capacidad a los modelos jurídicos especializados. La diferencia estará en la integración: los especializados serán más cómodos e intuitivos para el día a día del abogado (integraciones con Word, Excel…) pero en potencia bruta, prácticamente iguales (y a una fracción del coste).
Los procesalistas y litigantes aguantarán mejor el golpe. La barrera de entrada en litigación (estrategia, vista oral, conocimiento del juzgado) seguirá siendo alta. Los abogados de consulta y asesoramiento estarán más expuestos a la automatización.
Se consolidará la figura del AI Counsel en los despachos de abogados. Alguien que coordine, estandarice y mejore los procesos de IA en el despacho. Un puesto bisagra: con un pie en la dirección y otro en el trabajo diario. Sin esta figura, cada departamento (y casi cada profesional) hará la guerra por su cuenta.
El vibe-lawyering empezará a cotizar. Los despachos valorarán (y blindarán) a los abogados que desarrollen herramientas internas con IA. Habrá cláusulas de propiedad intelectual específicas, reparto de derechos, y zonas de pruebas para validar lo que funcione y descartar lo que no.
Los seniors que se pongan las pilas con IA serán oro. La experiencia jurídica + dominio de IA será la combinación ganadora. Alguien tendrá que validar lo que escupa la máquina, afinar resultados y detectar lo que falte. Eso no lo hará un junior. Lo hará quien lleve años viendo contratos y pleitos.
Otra cosa.
Este año vamos a repensar la periodicidad de los mails.
No porque no pueda seguir dando la misma caña.
Simplemente vamos a probar algo más espaciado como 2 o 3 a la semana que te den valor de verdad en lugar de una dosis diaria que puede ser demasiado bombardeo.
Probamos así un tiempo y vemos.
Ale.
P.D.: Sienta bien estar de vuelta.
Este año va a ser movidito. Abróchense los cinturones que empezamos.