Vale.

 

Por lo visto los japoneses tienen problemas para decir que no.

No tengo ni idea. No he estado allí.

Pero si eso es verdad, tengo la sensación de estar rodeado de japoneses todo el rato.

(Y obviamente a mi me pasa también)

 

Decir que no, ya cuesta.

Decir que no a un cliente, cuesta más.

Muchas veces nuestro cliente nos hace encargos que no podemos atender.

Bien sea porque no tengamos opción material, porque no corresponda a nuestro área de conocimiento, por no estar sometido a nuestro ordenamiento jurídico de referencia o porque nos pide que asumamos cosas teniendo en cuenta información o documentación incompleta.

Total.

Que muchas veces tenemos que decir que NO.

Pero cuesta trabajo, no lo vamos a negar…

Y a veces derivamos el trabajo a compañeros, otras tenemos que poner salvedades o disclaimers al cliente para no “pillarnos los dedos”.

Pero, la verdad sea dicha, los disclaimers son FEOS de cojones.

Además, te quitan confianza…

Así que aquí encontramos otro fino equilibrio, entre atender la petición del cliente y mantener nuestras espaldas cubiertas.

El PROMPT de hoy te ayuda con eso.

El funcionamiento es simple.

Le pasas el correo o la comunicación que tenías pensado darle al cliente y te ayuda a decirle que “oye que mejor que eso no, que ya si eso otro día...” pero dejándole una sensación de “este tío al que pago en realidad me está diciendo que no porque es lo mejor para mí”.

No sé si me explico… igual no estoy muy fino, que es viernes…


Obviamente, cuanto más contexto le des, más fino va a hilar.

Te respeta el tono y el estilo de la comunicación original.

Y SOBRE TODO, te da perspectiva, te ayuda a pensar.


Este te lo guardas y cuándo se te de el caso (que se te dará), lo pruebas.

Ale. Mañana más.

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